La vida te da penas, pero para compensar te obsequia con algunas alegrías. Es el caso de una nueva amistad encontrada cuasi por casualidad mientras estaba ayudando a hacer pedidos telefónicos el pasado verano. Mientras estaba buscando bebidas observe un amasijo de brazos y piernas pertenecientes a una chica que estaba sentada en el suelo colocando botellas en los estantes inferiores. Este encuentro casual en el que solo hubo un tibio saludo seguido de una sencilla pregunta destinada a encontrar la bebida que yo no era capaz de situar condujo, después de varios encuentros casuales en los días siguientes, a una bonita amistad con una persona que es, para mi, muy grato de considerar amiga. Gracias Natalia, por querer ser mi amiga. Espero que sea una larga amistad.
Dentro de penas y alegrías la perdida (espero que temporal) de mi muy querida amiga Mar que no lo renovaron contrato y de momento esta en Barcelona trabajando en un mercadona. Como alegría el reencuentro con Veronica que después de hacer las américas (y otros destinos) ha vuelto a trabajar a su antiguo puesto.
